"Grandes enigmas y misterios de la humanidad"
Filosofía, arte, esoterismo e historia.


Diario Éxtimo es un portal en el cual expongo mis más oscuros conocimientos para ir
en búsqueda de aquellos grandes enigmas y misterios de la humanidad.

Aquí podrás encontrar noticias e información sobre filosofía, arte, esoterismo, historia, literatura,
parasicología y mucho más...



¡Nota Importante!
¡No leas este blog! Que es satánico y triste ¡No leas este blog! Que el
infierno en él zumba ¡No leáis este libro! Que uno llora su propia existencia.


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¿Qué es en realidad la misantropía?

La misantropía es una actitud social y psicológica caracterizada por la aversión general hacia el género humano. Su antónimo es la filantropía, la podríamos definirla como el amor al ente humano.

No implica necesariamente desagrado por personas concretas, como la mayoría lo tiene entendido, sino animadversión por los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía por los seres humanos y la humanidad como entes. Puede ser ligera o marcada, así como de características muy diferentes: desde lo inofensivo, la crítica social, hasta la destrucción o la autodestrucción.

La misantropía vista socialmente en si resulta escasa, dado que no muchos individuos conocen este término y es por esto la presente investigación. Si bien, bajo opiniones de especialistas, la misantropía es un estado de recelo y aislamiento de un individuo que no se ha podido adaptar al sistema, o simplemente es alguien que se rehúsa a seguir las normas y leyes impuestas. Es tratada por igual como enfermedad en términos psicológicos ya que se argumenta es simple escasez de atención y amor, pero este punto se retomará más adelante. La sociedad se percata de la misantropía implícitamente y la toma por estado de amargura.

Podríamos considerar que la misantropía sería mejor analizarla desde un punto de vista filosófico, ya que la cuestión de esta es de pura filosofía, cuestiones de existencialismo, absurdísimo, vitalismo, son conceptos filosóficos que sustentan esto. Ya que el misántropo, tomado por un ser vanidoso y resentido contiene un gran repertorio de lenguaje e ideas. En efecto es un ser solitario, pero un ser grandemente pensante que logra desvelar al igual que un filosofo la cuestión del ser y del sistema. Que desecha cualquier escepticismo, moda, moral; cualquiera que sea impuesta por la sociedad de la que se pretende alejar.

Desde hace muchos siglos los filósofos han considerado a la humanidad como el mayor de los peligros. Un claro ejemplo de esto, es lo que Séneca había dicho en sus cartas:

“Me vuelvo más avaro, más ambicioso, más sensual, aún más cruel y más inhumano, porque estuve entre los hombres.”

Pero no es sólo cuestión de preservarse del hombre, sino que hay un placer filosófico por la ruina de las existencias entregadas a lo sensible y a lo pasional. Se habla de placer, no propiamente de apatía hacia el hombre, pues hay una dicha que surge de la desgracia ajena que, según Immanuel Kant, significa la aparición de la misantropía en todo su horror.

No se trata sólo de estar a salvo de la impunidad, sino que, con regocijo, el filósofo observa el espectáculo de ver al resto de los hombres cubiertos por ella.

Por otra parte, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer era casi tan ciertamente misántropo como indica su reputación. Un claro ejemplo es una de sus frases:

“La existencia humana debe ser una especie de error.”

Sin embargo, la misantropía no equivale necesariamente a actitud inhumana hacia la humanidad. De hecho, Schopenhauer concluyó que:

“El trato ético hacia los otros era la mejor actitud, pues todos somos sufridores y parte de la misma voluntad de vivir.”

El filosofo alemán Friedrich Nietzsche, con su filosofía del Übermensch, muestra desprecio hacia el humano. Lo incita a superarse a sí mismo y a ser “superhombre”. Como ejemplo se puede citar lo siguiente de su libro Así habló Zaratustra:

“¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa.”

Desde un punto de vista psicológico, la razón principal que se le atribuye al origen de la misantropía es la completa soledad, la cual lleva al sujeto a internarse en su yo, en irse desarrollando autónomamente (tomando en cuenta que se va educando de manera inversa a la sociedad, mientras la sociedad diga blanco el verá negro, no como cuestión de rebeldía, sino como el interés de buscar el trasfondo de ello, de analizarlo, no de simplemente aceptarlo, y esto suele ocurrir a temprana edad y por pensamiento propio, aunado a un sentimiento). La soledad que se presenta es emocional, ya que el individuo puede estar rodeado de un gran conglomerado de individuos pero aun así sentirse bastante distante y con esto comienza a desinteresarse por el mundo que le rodea, internándose en el suyo propio, pero dejando antes una idea clara de haber desechado al mundo que no le interesa.

El resentimiento es una columna más que psicológicamente sostiene a la misantropía, este se puede crear debido a desamores, o pasados trágicos como abusos o humillaciones. Haber sido golpeados por los progenitores, en sí una base fuera de cualquier tipo de cariño y atención con lo que se va vislumbrando una visión general de que si un individuo no aporta nada a uno, el resto es por lo mismo igual y cometerá la misma acción.

La soledad se va convirtiendo en odio por igual ante todas las circunstancias, a la gente no se le ve ya por lo que es en cuestiones de cualidades, debido a que son solo una cubierta con la que se disfraza su verdadero , sino por sus acciones y de saber de qué es capaz.

Existen casos extremos y enfermizos en los cuales la misantropía ha conducido a asesinatos masivos. Un buen ejemplo para mencionar podría ser el de Carl Panzram, el cual asesino a más de 20 personas, en 1922, desde la cárcel de Washington DC expresó:

“Odio a toda la raza humana. Disfruto matando y violando gente.”

Otro ejemplo podría ser el de unos asesinos que en 1999 realizaron tiroteos en el Instituto Columbine, en donde mataron a 13 personas y luego se suicidaron. En sus diarios mencionaban su odio a la especie humana.

Teología de las religiones

El término teología de las religiones se refiere a la rama de la teología cristiana que trata de evaluar teológicamente y bíblicamente los fenómenos religiosos. En ella existen tres escuelas principales que son el Pluralismo, el Inclusivismo y el Exclusivismo.


Pluralismo 
“Todas las principales religiones del mundo conducen a Dios y a la salvación.”

Existen diversas formas de pluralismo. Para nuestros propósitos, sin embargo, el pluralismo que nos interesa es el pluralismo “religioso” o el “filosófico”. El Pluralismo es la opinión de que todas las grandes religiones son igualmente válidas y conducen a Dios y a la salvación. Por lo tanto, ninguna religión es intrínsecamente mejor o superior a alguna otra gran religión mundial. Con el pluralismo religioso, todas las grandes religiones como el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el budismo, y el Islam son iguales. Para el pluralista, pueden existir diferencias en los rituales y creencias entre estos grupos, pero en las cuestiones más importantes, hay una gran similitud. La mayoría de las religiones, dicen, afirman el amor de Dios por los seres humanos. También señalan que la mayoría de las religiones tienen una forma de la regla de oro. El pluralista religioso también señala que hay personas piadosas en todas las grandes religiones.


Inclusivismo 
“Una religión es mejor pero la salvación es posible en otras religiones.”

El Inclusivismo es la postura de que una única religión verdadera es la salvación, pero es accesible a las que están fuera de esa fe. Por ejemplo, un cristiano inclusivista puede decir: “Soy cristiano y creo que el cristianismo es la religión más correcta, pero yo también creo que existe verdad salvadora en otras religiones como el Islam y el hinduismo. La gente de otras religiones puede ser salvada por Jesús, incluso si no creen en Él explícitamente”. Los Inclusivistas no van tan lejos como los pluralistas en que los inclusivistas no pretenden que todas las religiones son iguales. Ellos creen, sin embargo, que la verdad y la salvación pueden encontrarse en otras religiones. Algunos cristianos inclusivistas afirman que, sin saberlo, la salvación de Jesús se aplica a los adeptos de otras religiones que viven bien y tiene una vida moral.


Exclusivismo 
“La salvación es encontrada en una sola religión.”

El Exclusivismo (o Particularismo) es la opinión de que sólo hay un camino hacia Dios y a la salvación. Por lo tanto la religión es una forma única y sumamente verdadera y todas las demás religiones son falsas. El cristianismo es a menudo visto como una religión exclusiva de Jesús, por la declaración que esta en Juan 14:6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí.”


Ver más artículos:

Algunos filósofos que cometieron suicidio


Anaxágoras (500 a. C - 428 a. C.), filósofo presocrático que concibió el “nous”, la mente, el pensamiento, cómo origen de todo lo existente. Se caracterizó por la explicación racional de los fenómenos de la naturaleza. Huye de Atenas tras ser acusado de impiedad (acusación muy frecuente contra los filósofos, aún hoy en día) y se suicida por inanición. En este caso, el suicidio es motivado por la derrota personal del filósofo.

Empédocles de Agrigento (495/490 - h.435/430 a. C.) Filósofo griego. Postulador de la teoría de las cuatro raíces: el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la tierra de Jenófanes, las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la Tierra. Una leyenda, recogida entre otros por el poeta latino Horacio, afirma que murió lanzándose al río Etna para tener un final digno de su divinidad. El motivo aparente de su muerte era la vanidad o por el honor, necesidad más grande que la preservación de la propia vida.

Demócrito de Abdera (460 a. C. - c. 370 a. C.), “El escogido del pueblo” según la raíz etimología, o “el filósofo que ríe” según los renacentistas. Fue un Filósofo materialista famoso por desarrollar la teoría atomista concebida por su maestro Leucipo. Muere muy anciano, cerca de los 100 años de inanición, durante la festividad de los Tesmoforios, para honrar a la diosa Ceres. Se suicida curiosamente cómo Anaxágoras, por inanición, pero con otro estado de ánimo. También es curioso el contexto: Durante la festividad de la diosa de la agricultura y de las cosechas, cuando hay abundancia de comida. Demócrito quiso morir de hambre en la abundancia de sus semejantes.

Sócrates (470 a. C - 399 a. C.), el filósofo por excelencia. Su gran contribución a la historia de la Filosofía es la mayéutica como método para descubrir la verdad y no para simplemente fastidiar, cómo la usamos en nuestros días. Acusado por el Estado ateniense de despreciar a los dioses y corromper la moral de la juventud, se vio obligado a beber la venenosa cicuta, aun teniendo la oportunidad de huir. En éste caso, el suicidio es un testimonio de su postura filosófica, lo que le hace ganar ese lugar privilegiado en la Historia de la Filosofía.

Hegesias de Cirene (300 a.C. - 280 a.C.) Filósofo de la escuela cirenaica, conocido como “Pisitanatos” o “El Persuasivo de la Muerte”, éste filósofo le da un giro filosófico al suicidio: El suicidio como Filosofía. Según cuenta Cicerón: "Así pues, si buscamos la verdad, la muerte nos aleja de los males, no de los bienes y por cierto tan copiosamente es sostenido esto por Hegesias el cirenaico, que se dice que el rey Ptolomeo le prohibió que hablara de esto en las escuelas, porque muchos, oídas estas cosas, se daban ellos mismos la muerte". Según Cicerón, también muere de inanición autoinfligida. Lo interesante es ver como el poder político se opone al concepto de suicidio, cuando sus ciudadanos son jóvenes y todavía productivos para el estado.

Zenón de Citio (333 – 264 o 262 a. C.) Fundador de la escuela Estoicista. Para Zenón, el conocimiento se adquiere por medio de los sentidos (empirismo); cree en un principio rector del Universo (Divinidad) y la ética estoicista racionalista nos ayuda a ser congruentes con la divinidad, oponiendo una resistencia constante a las pasiones o sentimientos dañinos. Se suicidó al llegar a la vejez, de acuerdo con su principio de que el sabio debe desprenderse voluntariamente de la vida cuando la senilidad le prive de los bienes supremos del conocimiento y del autodominio. Según Diógenes Laercio, se suicidó aguantando la respiración (cosa poco creíble), otros cuentan que murió ahogándose de la risa ante la contemplación de un burro alcoholizado. Parece haber contradicción entre el concepto de suicidio y la Filosofía estoicista, es decir, soportar las vicisitudes de la vida hasta el final.

Cleantes de Asos (330 o 300 a. C. - 232 a. C.) Filósofo de la escuela estoica, discípulo de Zenón de Citio. Comenzó su carrera de filosofía a los 50 años, desempeñándose antes en diversos oficios. Cómo los estoicos, Cleantes aceptaba los avatares del destino (Coherente con quienes creen en Dios). También se suicida anciano, después de que por un dolor de encías le recomendaron no comer, aún después de haberse curado, siguió con el ayuno hasta la muerte. Parece ser que el suicidio es el final preferido para los estoicistas.

Dionisio de Heraclea (siglo IV a.C.) “El que cambió de parecer”, una forma elegante para decir que desertó de la escuela estoicista para pasarse a la contraria, la hedonista. La actitud de Dionisio de abandonar la llamativa escuela estoicista, impulsado por el dolor (la pérdida de la vista), aunque le representó fama de desertor y apóstata, revela coraje y autenticidad intelectual. “Es de sabios cambiar de opinión”. También acabó con su vida por inanición. Y si dejó de ser estoicista ¿Porque se suicidó? Al parecer, por un fístula en el labio que parecía mortal (cuenta Antígono de Caristo que fue por impotencia sexual dada su avanzada edad), por lo cual “era el momento oportuno de para terminar de una vez con su vida”, en palabras de Cleantes al propio Dionisio, su condiscípulo estoicista, quién trató de disuadirlo de que no se suicidara. Quizás su decisión de suicidarse como Cleantes, por inanición, respondía al convencimiento de que le había naturalmente llegado la oportunidad de morir (kairotanasia) y de que no debía dejarla pasar. Sin embargo, la escuela hedonista es más congruente en recomendar el suicidio, cuando la fuerza y el intelecto se debilitan tanto que se hace imposible la autonomía y la independencia personal y en ese sentido Dionisio fue bastante congruente al cruzar del estoicismo al hedonismo.

Demonacte (¿?) Filósofo cínico, vivió voluntariamente en pobreza. Demonacte admiraba a Diógenes, el cínico, y combatía a quienes practicaban la filosofía por mero exhibicionismo y no para buscar la verdad: “El kairós encarnaba el momento decisivo de las competencias no sólo porque los competidores y los ganadores le tributaban ofrendas, sino porque se cantaba un himno al kairós al comienzo o al final de los juegos”. Su discípulo Luciano de Samosata cuenta que vivió más de 100 años y “abandonó la vida voluntariamente”. Había dicho: “Termina ya el certamen que concede los más hermosos premios y ya es hora de no más demorarse”. Y, mediante la abstinencia de todo alimento (pánton aposjómenos), se retiró de la vida con ánimo alegre, como siempre se había mostrado a los demás (Vida de Demonacte, 65). Con Demonacte, vemos que sin importar la escuela filosófica; sea estoicista, hedonista o cínica; el autoinfligirse la muerte era un procedimiento común en el mundo griego.

Es bastante significativo que muchas de esas muertes hayan sido por inanición y todas ellas anteriores a la práctica religiosa jainista del sallekhana, que consiste precisamente en morir por abstinencia de alimento y agua. Esta práctica es permitida con una serie de condiciones, como el hecho de ser de edad avanzada. ¿El Sallekhana está inspirado en las muertes autoinflingidas de estos filósofos de la antigüedad?

Lucio Anneo Séneca (4 d.C. - 65 d.C.) Filósofo y político (combinación extraña en nuestros días) es el máximo exponente del estoicismo romano justo en el peor momento de la decadencia romana. Acusado de conjura por el emperador Nerón, discípulo suyo, decidió morir abriéndose las venas, al no lograrlo, bebió la venenosa cicuta, sin resultados. Finalmente se asfixia en una tina caliente, víctima del asma que padecía. ¿Qué pensaba Séneca del suicidio? “Ésta vida, como sabes, no ha de ser retenida siempre, pues lo bueno no es vivir, sino vivir bien. Por eso el sabio vivirá tanto como deberá, no tanto como podrá; él verá dónde ha de vivir, con quiénes, cómo y qué ha de hacer. Él piensa a toda hora cuál sea la vida, no cuánta; si se le presentan muchas molestias y estorbos que perturben su tranquilidad, se licencia a sí mismo. Y no hace esto en la última necesidad, sino que tan pronto como empieza a serle suspecta la fortuna, reflexiona con toda diligencia si ha de acabar de una vez. Juzga que ninguna importancia tiene para él, si ha de cansarse o ha de esperar su propio fin, si ha de ser más temprano o más tarde; y no siente ningún temor como de una gran pérdida. Nadie puede perder mucho en aquello que se escurre gota a gota. Morir más tarde o más pronto no tiene importancia; lo que importa es morir bien o mal… la vida no ha de comprarse a cualquier precio…” (OC LXX, 495). En este caso Séneca se suicida por el terror a la muerte por tortura, pero destaca en la Historia de la Filosofía por su maravillosa obra literaria y por el contraste entre su vida ascética y la depravación del peor emperador romano de la Historia.

Durante la Edad Media, la teología cristiana dominó a la Filosofía (de hecho era la única filosofía occidental) y las ideas sobre el suicidio de San Agustín de Hipona, visto como pecado mortal, redujeron el número de suicidios e intentos de suicidio, o al menos se hicieron menos conocidos. Eso no impidió que los artistas jugaran con la idea del suicidio y ya en el periodo barroco tenemos a “Romeo y Julieta” de Shakespeare, aunque los motivos del suicidio no tuvieran que ver con la Filosofía. Tampoco durante el Renacimiento hubo olas de suicidio, ya que la Iglesia católica; que lo reprobaba y condenaba; seguía imperando en Europa. Es con la llegada del Romanticismo cuando el suicidio vuelve a seducir a las masas, por ejemplo con “Las desventuras del joven Werther” de Goethe. Y con la obra de “Los Poseídos” de Dostoievski, preanuncia el suicidio con connotaciones nihilistas.

George Palante (1862 - 1925) Filósofo anarcoindividualista francés. Llegó a las conclusiones de Max Stirner a partir de la lectura de Nietzsche, también le influyó la teoría del psicoanálisis de Freud. Palante llamó "la sensibilité individualiste" a su propia reacción contra todas las constricciones sociales, constricciones a las que las individualidades no deben someterse. A menudo se encuentra cercano al individualismo libertario clásico, si bien no distingue explícitamente entre sociedad y Estado: "La sociedad -escribió - es tan tiránica como el Estado, si no más. Esto es porque entre la coerción estatal y la coerción social no hay más que una diferencia de grado", por lo que este autor queda enmarcado dentro de una forma de anarquismo egoísta aristocrático. Durante su vida se ve marcado cruelmente por una deformidad corporal pues una enfermedad endocrina, deformó de una manera monstruosa sus extremidades, fue alcohólico, misántropo, un mal cazador miope y torpe, se casó con una prostituta que era analfabeta, y la mayor parte de su vida se vio marcado por el fracaso, el dolor y la melancolía, tan así que lo llevó al suicidio disparándose un tiro en la boca ante el espejo de su habitación en Hillion el 5 de agosto de 1925. En la era moderna, el motivo del suicidio parece ser el sufrimiento causado por el desprecio de este mundo (materializado, industrializado, etc.) hacia el filósofo y no al revés.

Walter Benjamin (1892 - 1940) Filósofo alemán. Su pensamiento recoge elementos del Idealismo alemán o el Romanticismo, del materialismo histórico y del misticismo judío que le permitirán hacer contribuciones perdurables e influyentes en la teoría estética y el Marxismo occidental. Su pensamiento se asocia con la Escuela de Frankfurt. Tras el intento fallido de cruzar la frontera española por la restricción de visado sin permiso de salida francés, Benjamin se suicida con una sobre dosis de morfina, para evitar ser capturado por la Gestapo. Al día siguiente de su muerte, se levanta dicha restricción. Terrible ironía. Otra vez la paradoja: El mundo me desprecia, luego me suicido. Su pesimismo queda ilustrado por la fascinación por el cuadro “El Ángel de la Historia” de Paul Klee, quién ve el devenir histórico como un ciclo incesante de desesperación.

Jean Améry seudónimo de Hans Mayer (1912 - 1978). Escritor filósofo austriaco. Améry recreó su experiencia en Auschwitz en “Más allá de la culpa y la expiación”. Publicada en 1964, la obra no escatima las críticas hacia la filosofía contemporánea. La brutalidad del universo concentracionario pone de manifiesto la insuficiencia del pensamiento de Heidegger, cuyas piruetas lingüísticas muestran su impotencia en un espacio donde la palabra marca la diferencia entre morir o vivir un día más. Al contemplar los horrores de Camboya o Chile, escribió: “A veces se diría que Hitler ha conseguido un triunfo póstumo”. Su decisión de quitarse la vida tal vez nació de esa amarga convicción. Se suicida ingiriendo barbitúricos. “Soy perfectamente consciente de que en parte ya hablo en la otra lengua, la lengua del suicidario”, dejó dicho en “Levantar la mano sobre uno mismo. Discurso sobre la muerte voluntaria.”

Primo Levi (1919 - 1987) fue un escritor italiano de origen judío sefardí, autor de memorias, relatos, poemas y novelas. Fue un resistente antifascista, superviviente del Holocausto. Es conocido sobre todo por las obras que dedicó a dar testimonio sobre dicho Holocausto, particularmente el relato de los diez meses que estuvo prisionero en el campo de concentración de Monowice (Monowitz), subalterno del de Auschwitz. Su obra “Si esto es un hombre” es considerada como una de las más importantes del siglo XX. Levi murió, aparentemente por suicidio, el 11 de abril de 1987, aunque algunos amigos y biógrafos han cuestionado el veredicto. La cuestión sigue fascinando a los críticos literarios debido a la mezcla característica de oscuridad y optimismo en la escritura de Levi, quien no dejó nota de suicidio. Levi se precipitó por el hueco de las escaleras de su edificio, desde el tercer piso en el que vivía. Algunas de las biografías publicadas con posterioridad explican este hecho como una consecuencia inevitable de las heridas abiertas de su estancia en Auschwitz (“Si existió Auschwitz, no existe Dios” la frase más famosa de Levi), así como de los horrores que allí vivió, que se reflejan en su obra. No podemos asegurar que Primo Levi se haya suicidado conscientemente, pero es probable que en el fondo de él, así lo haya deseado.


No están todos los filósofos suicidas, ni son todos los que están. El tema del suicidio fascinó a grandes filósofos y escritores como Schopenhauer, Nietzsche, Dostoievski, Cioran, etc; que consideraron la idea de suicidarse y como consecuencia escribieron grandes textos acerca del tema del suicidio como respuesta al sin sentido de la vida. Aunque los motivos para quitarse la vida son diversos, es probable que los filósofos se autoaniquilen por sus propios pensamientos. Como dijera Octavio Paz, el nihilismo es una enfermedad de intelectuales y es frecuente querer encontrar la cura a través el suicidio. Por eso me quedo con la reflexión de Camus que expone en “El mito de Sísifo”: “La vida se vivirá mejor entre menos sentido tenga”.

El alma (según Aristóteles)

Aristóteles llamaba alma a todas las sustancias vivientes pues ellas tienen un principio vital y es la forma sustancial de todo ser viviente.

Según él hay tres grados de perfección en los seres vivientes que son: los vegetales, los animales y el humano, cada uno tiene un tipo de alma distinta, se van diferenciado entre si por el grado de perfección de sus actividades.

Consideraba al ser humano como el extracto superior de la naturaleza, puesto que reúne las perfecciones de los vegetales y animales pero además tiene otras que son propias: conocimiento intelectual y voluntad.

Conocimiento intelectual: Es capas de conocer la esencia de los objetos y formar así conceptos más amplios y universales. La teoría de abstracción, según Aristóteles, dice que la inteligencia opera como una luz que descubre la esencia oculta detrás de los accidentes sensibles y es común a todos los individuos de esa misma especie esto es “abstracción” o “separación”. La inteligencia al iluminar los datos sensibles, logra separar los accidentes sensibles y descubrir la esencia del objeto. Ya que no podríamos racionar ni hacer proposiciones si no tuviéramos la capacidad de pensar y comunicarnos.

Voluntad: Es el apetito que sigue al conocimiento intelectual, sigue al Bien universal, porque es movida por el objeto del conocimiento intelectual que es siempre es universal. La voluntad apetece el Bien pero solo conoce vienes particulares y es libre de elegir entre uno y otro.

Para Aristóteles el ser humano es un "animal racional", lo considera dentro del género animal pero a diferencia de ellos tiene alma racional.

Según él, como la materia y la forma no existieron por si solas así también el humano tiene cuerpo y alma (materia y forma), que no son dos sustancias distintas ambas se unen para formar esa sustancia que es el humano.


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Teoría Hilemorfica

Una de mis teorías favoritas es la Teoría Hilemorfica del filósofo griego Aristóteles, la cual se basa en cuatros conceptos: acto, potencia, materia (hylé) y forma (morfé). El “acto”, es todo lo que es aquí y ahora, “potencia” es todo lo que pude llegar a ser (futuro) o existir. La “materia” y “forma” constituyen a toda las sustancias del mundo físico, porque sustancia es todo aquello que en si mismo y no en otro por ejemplo una estatua es una sustancia pero no lo es su figura, porque la misma “existe” en la estatua. Por lo tanto todo lo que no es en si mismo sino en una sustancia se lo llama “accidente”. En este caso la estatua es la “sustancia” pero su figura ya sea humana, animal o de cualquier otra cosa es un “accidente”.

La materia es lo que esta echa la sustancia en el caso de la estatua pude ser el mármol, la forma es lo que hace que la estatua sea estatua y no otra cosa. Pero con la materia en lugar de estatua se pude hacer otras cosas, es así que la materia es “potencia” porque pude ser diversas sustancias, la forma es lo que define o actualiza la materia, entonces la materia es “potencia” y la forma el “acto”.

La “materia prima” es lo que Aristóteles llama a la materia común de todos los seres físicos, es “potencia pura” porque todavía no tiene forma. La “forma sustancial” o “esencia” es aquella que al unirse a la materia prima, esta sea una determinada sustancia y no otra y la “forma accidental” son aquellas que pueden estar presentes o no sin que se modifique la sustancia, por ejemplo en la estatua de mármol se le pude cambiar algunos detalles y a un seguirá siendo una estatua.

Tomemos otro caso, por ejemplo, un cuchillo. Su forma sustancial estará por el hecho de que sirve para cortar, pero que tenga el mango marrón o negro y que su hoja sea larga o corta son accidentes. Debemos tener en cuenta que el que fabrico el cuchillo lo primero que hizo fue que cumplirá su función, lo otro solo fueron detalles que agrego.


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Los sentimientos (o vida emocional)

Por su naturaleza, la vida emocional es para muchos difícil de definir, clasificar y entender. Sin embargo nosotros la podemos definir en tres criterios:

1) la intensidad del fenómeno afectivo.

2) la duración del mismo.

3) sus efectos psíquicos y orgánicos.

Se puede observar fácilmente que algunos sentimientos son intensos y causan un trastorno, otros son serenos, equilibran o atemperan. En fin, los sentimientos nos mueven en atención a cosas o hechos externos, a menudo incomprensibles o a veces  incontrolables por nuestra parte. Es por eso que en este último sentido se dice que las pasiones arrastran o esclavizan. A continuación definiéremos básicamente lo que es emoción, sentimiento y pasión:

Emoción: reacción afectiva de gran intensidad y duración breve. Por sus efectos son desestabilizadoras, desarticulan las funciones de control o de inhibición, causan desorden en todo el psiquismo.

Sentimiento: reacción afectiva de baja intensidad y duración prolongada, estable. Por sus efectos, el sentimiento regula y estabiliza.

Pasión: reacción afectiva hacia un hecho externo o susceptibilidad de ser afectado el ser humano por causas externas a la razón y la voluntad propias.

Las emociones y los sentimientos son reacciones afectivas, pasibles, no son actos de conocimiento. Los podríamos describir como la valoración de una realidad externa respecto a los propios deseos e impulsos. Son ciertas valoraciones, pero no juicio sereno, ni comprensión; no obstante, “conectan” la intimidad con las cosas que se le presentan. Por eso la expresión emocional es expresión de la interioridad; y, en el caso de los irracionales, lo es todo: no tienen más interioridad que la expresada en los sentimientos con conductas y voces. Las reacciones emocionales de la bestia son similares a las humanas; por eso el animal hace compañía al hombre; es posible una peculiar “comunicación” entre ambos. Eso supone la existencia de un “rastro animal”; se trata de hecho, del mismo sujeto que reacciona instintivamente.

Ese “rastro animal” se exterioriza en la conducta; y lo que podríamos llamar la “intimidad” del animal que se expresa completamente en las emociones. La analogía con el humano es legítima, ya que las pasiones humanas son del mismo tipo, aunque mucho más matizadas y complejas, debido a la presencia de la razón y la voluntad. Pongamos un ejemplo para aclarar la semejanza y la diferencia: el dolor. Cuando el dolor se expresa externamente en el irracional, como un perro que ha sido atropellado, la manifestación es abrupta, intensa y sin medida, significa dolor físico. Hay casos en que la bestia (como el buey o el caballo enfermo) enmudece, y sólo se aprecia la falta de actividad. Mientras el ser humano tiene la capacidad de expresar el dolor, o cualquier otra expresión, a trabes de ciertas acciones como el arte. Como por ejemplo en la música y en la poesía, como en el célebre Adagio de Albinoni de Remo Giazotto o las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique.


El dilema del erizo, una parábola sobre las relaciones sociales

Desde el momento en el que nacemos, nuestro temor más grande es el de estar solos. Ya que subconsciente sabemos lo difícil que es de satisfacer nuestras necesidades humanas sin relacionarnos con los demás, además de que por naturaleza ya somos entes “sociales”.

Sin embargo, a medida que vamos creciendo y desarrollándonos nuestro propio carácter y una escala de valores empieza a regir nuestras actitudes ante la vida, dándonos cuenta de que la  relación con los demás no es fácil, y así nos hieren con frecuencia mientras que nuestro subconsciente nos pide “mantener las distancias”.

En 1851 el filósofo alemán Arthur Schopenhauer planteó en su obra Parerga und Paralipomena (última obra que escribió y que fue la que le otorgó la fama que durante la mayor parte de su vida se le había sido esquivada) una parábola llamada el dilema del erizo.

La parábola nos cuenta que un día muy helado, un grupo de erizos se encuentran y sienten simultáneamente una gran necesidad de calor. Para poder satisfacer esa necesidad buscan la cercanía corporal del otro, pero cuánto más se acercan más dolor les causan las púas del cuerpo ajeno. No obstante, al alejarse aumenta la sensación de frío, por lo que los erizos tuvieron que posicionarse a una distancia correcta, aquella que les permitía no morir de frío y no hacerse demasiado daño, de manera que el frío y el dolor pudiesen ser soportables.

La idea fundamental que nos quiere trasmitir esta parábola es que cuando tenemos una  relación, más nos acercamos el uno al otro y confiamos en ella/él, poniendo en sus manos la capacidad de hacernos felices. Inevitablemente aumenta la posibilidad de que suframos en algún momento, ya que cuanto mayor sea la intimidad, más probabilidad habrá de sufrimiento.

No es de extrañar que las heridas no sean provocadas por “verdaderas púas”, ya que muchas veces, interpretamos incorrectamente las razones de algunas actitudes o acciones por parte de los otros. Eligiendo habitualmente la explicación menos favorable. Por eso, tendemos a buscar esa distancia óptima en la que no nos arriesgamos demasiado, pero tampoco podemos ser felices totalmente.

Del mismo modo que los erizos, tenemos que elegir conservarnos a una distancia prudencial, manteniendo relaciones superficiales que no nos comprometan demasiado. O arriesgarnos a una relación íntima, profunda y confiable, en la que podamos sentirnos verdaderamente importantes desde el punto de vista del otro.

Podemos pensar y concluir que los erizos de la parábola de Schopenhauer no eran espíritus utópicos, ya que no buscan morir ensartados ni tampoco de frío. Eligieron acomodarse lo mejor posible a las circunstancias. En lo que podemos apreciar, es que ninguno de ellos soporta la lejanía extrema, pero tampoco una aproximación absoluta.

Los vínculos humanos, parece sugerirnos Schopenhauer, se tejen con una fibra mucho menos noble de lo que nos gustaría imaginar. Las personas tienden hacia algo banal pero a su vez una deliciosa forma de estabilidad. Ya que los erizos no buscan realmente ni el frío ni el calor, tampoco la salvación o el abandono, la proximidad letal o la distancia irreversible, sino lo más burocrático y miserable que podemos imaginar, buscan “lo más soportable”.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, utilizo esta parábola para explicar el por qué del aislamiento, poniendo al erizo como la postura que el humano toma ante la adversidad, prefiriendo huir a fin de no lastimar ni ser lastimado.

Aunque la postura de algunas personas sea la de huir por el temor, son incapaces de llevar a fin su anhelo de huir y conseguir una realidad de escape, siendo aún más frustrante, pues inevitablemente no pueden abandonar el dilema.

No es solo el personaje inadaptado quien huye, sino también quien dice para si que no le afecta; aunque no rechaza a las personas, si rechaza las relaciones serias que puedan llamarse verdaderas relaciones sociales; estas personas aunque no se aíslan de forma tan evidente como los demás, no se aventuran a acercarse demasiado, limitan todo al espacio vital de las espinas, se esfuerzan para que no sean comprendidos ni comprender a los demás, y si se esfuerzan por comprender a los demás es para aprender a protegerse mejor frente al "enemigo". Prefieren mantener las cosas como están a cambiarlas, todo cambio conlleva una etapa previa de inestabilidad, saben lo que esa etapa implica y lo que las espinas implican. Algunos se aíslan de la realidad, más de los que se piensan, pues de nuevo los supuestos que han vencido al dilema sólo están huyendo y aparentando que lo han podido afrontar, no niegan rotundamente la realidad pero solo se enfrentan a ella cuando se "acercan a sus espinas".

Muchos, para evitar ese dolor optan por convertirse en armadillos: endurecen su piel, perdiendo paulatinamente la posibilidad de sentir el calor de los demás y de compartir el suyo propio a cambio de protegerse de las espinas de aquellos que hay a su alrededor. Son gente que confunde la dureza con la fortaleza, que creen que su armadura les hace fuertes, invulnerables, cuando en realidad les convierten en unos inválidos sentimentales. La fortaleza es afrontar los problemas, no resignarse en la aceptación de los mismos.


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¿Qué son en realidad los amores platónicos?

Al leer El Banquete de Platón y viendo el origen de lo que es la teoría del amor según él en sus “diálogos”, uno se pode darse cuenta de que lo que hoy se piensa sobre lo que es el amor platónico es prácticamente diferente a lo que Platón escribió sobre el amor. El amor al conocimiento, a la sabiduría y a la belleza es lo que Platón dice que está en el origen del amor, fuera de toda realidad pasional. El amor se encuentra al tener una visión “parecida” a la que tuvimos como almas en donde apreciábamos fundamentalmente la belleza contemplando las “Ideas”. Y esa luz sobre la belleza se arroja de repente a través de la vista volviéndola a encontrar en el cuerpo de la persona a que se comienza a amar.

Platón definió al amor como un profundo conocimiento de la otra persona después de la visión “halada” que nos hace “recordar” la persona a la que comenzamos a amar. Pero Platón nos hizo ver que es un amor entre hombres que se trasmiten conocimiento, amor homosexual, ya que la mujer en ese entonces era vista como sujeto pasional de los deseos más eróticos y también como madre. Por tanto el amor según Platón se produce entre los hombres después de haber llegado a una plenitud en la comunicación sobre conocimiento y filosofía, acercamiento que se produce después de la visión de ese alma.

En sus diálogos Sócrates le dice al joven Lisis: “el amor es desear que la persona amada sea lo más feliz posible”, dice también, “lo semejante es amigo de lo semejante”. Esta idea abre una polémica sobre la búsqueda de lo semejante a la hora de ser atraídos por una persona, de lo cual trataremos más adelante. “Doquiera que hay armonía y ritmo cabe hablar de la presencia del amor”.

Una afirmación fundamental del amor en Platón es la siguiente:

“El amor es una forma de necesidad que tiene una meta y su relación con esta meta es de deseo, de exigencia. El amor anhela siempre lo bello y lo bueno y, por tanto, no es ninguno de éstos sino algo intermedio entre lo bello y lo bueno. El amor, dice, no puede ser considerado un dios, porque si fuera un dios no amaría, puesto que en un ser perfecto es imposible que haya anhelo, deseo o pasión. Por lo mismo, el Amor es un ser entre mortal e inmortal, es decir, un espíritu.”

La meta real del amor es la belleza, la cual, según Platón, no es diferente del bien. Esto significa que el amor busca la felicidad, es decir, la posesión del bien, al cual tiende todo el género humano.

Según el filósofo griego existe una vía ascendente para conocer el verdadero amor, para llegar a la contemplación de lo bello en sí. Se trata de un ascenso erótico que contempla los siguientes grados:

1) El amor a la belleza corporal que posee dos momentos: el amor a un cuerpo bello determinado y el amor a la belleza corpórea en general.

2) El amor a la belleza de las almas, es decir, a la belleza moral que se manifiesta en los quehaceres y en las reglas de conducta de los hombres.

3) El amor a los conocimientos, el cual trasciende la servidumbre de los seres concretos.

4) El amor a lo bello en sí, el cual es el nivel supremo de amor y que se nos revela de súbito, cuando hemos recorrido correctamente los senderos anteriores en todas sus etapas. Esta meta del amor es la Idea misma de lo bello en todo su esplendor. Ella es eterna, increada, imperecedera, estable, porque es eternamente idéntica a sí misma. De esta Belleza en sí, además, participan todas las cosas bellas.

La otra exposición importante acerca del amor, Platón la realiza en el diálogo el Fedro, en él habla de la palinodia ¿Pero en qué consiste esta palinodia? Se trata del mito platónico del viaje del alma que arrojará luz no sólo sobre la verdadera naturaleza del Eros, sino también sobre el alma y las ideas eternas, principios indispensables para comprender la naturaleza del Amor. Según enseña Sócrates el amor es primordialmente una especie de locura, es decir una manía, que proviene de los dioses, vale decir, divina. Es una manía porque es una emoción irracional, aunque alcanza su más alta expresión sólo cuando se une a las claridades de la razón, por ejemplo, en el amor filosófico de la verdad y de la belleza. Más aún, el Eros es el origen psicológico de la búsqueda del filósofo, puesto que el punto de partida del movimiento y la fuente principal de la acción residen en el alma.

Platón representa aquí míticamente el alma como un auriga que dirige un carro alado, formado por dos caballos, uno dócil y el otro obstinado. Cuando acaece la muerte, el alma se eleva hasta el borde del firmamento y contempla las Ideas eternas que están por encima. Sin embargo, el hacinamiento de las almas le hace perder sus alas precipitándose otra vez a la tierra. Esta alma que ha visto las Ideas con máxima claridad se convierte en filósofa o en amante de la belleza, en un ser inspirado, pero no con la inspiración del artista, que está en un nivel más bajo, sino con la inspiración del hombre culto, del sapiente en el arte de la vida.

Desde la perspectiva platónica, cuando en la vida captamos visualmente el brillante esplendor de la belleza, rememoramos la Idea de la Belleza que vimos con los ojos de alma en el mundo celeste; sin embargo, no podemos hacer la misma percepción de la sabiduría ni de otras realidades dignas de nuestro amor. Sólo la belleza se muestra refulgente en la medida en que es captada por la vista que, según Platón, es el más agudo de nuestros sentidos y por esto mismo es la más amada por todos.

Ahora bien, aquel que no está recién iniciado o bien ha sido corrompido no puede dirigirse desde la belleza sensible a la inteligible. Su mirada queda atrapada por aquella forma imperfecta de belleza, entregándose al placer. Pero el recién iniciado que ha contemplado ampliamente las cosas del mundo superior, al ver un rostro divino, una bella imitación de la Belleza o un cuerpo de hermoso aspecto trata de venerarlo como un dios. Tras esto vuelven a salirle alas en todo el territorio de su alma, retornando a ese estado anterior en que poseía alas en su totalidad.

Entonces, el alma halla descanso en la contemplación del amado, recogiendo el dulce placer de ese momento de unión. El iniciado ya no querrá separarse de su amado porque para él éste es su tesoro más precioso, una maravilla que le hace olvidar todo hasta el punto de estar dispuesto a convertirse en esclavo con tal que se le deje junto a su amado, nos dice Platón. Y este es el estado que los hombres llaman amor.

En síntesis, tanto en el Fedro como en El Banquete, a pesar de sus desarrollos diferentes, hallamos los tres mismos tipos de amantes. El más bajo de ellos corresponde a quienes están poseídos por la pasión meramente física y egoísta. Un poco más arriba está el amante moderado que al no ser un filósofo verdadero termina complaciendo su impulso sexual, aún cuando lo maneja racionalmente. Y ello debido a que su autocontrol es defectuoso. Se trata, en verdad, de un estado intermedio y que es positivo en la medida que prepara para la vida filosófica. Y en la cima de esta escala de amantes se halla el auténtico filósofo, quien está más allá de toda servidumbre a lo sexual. Aquí los amantes pertenecen al mismo sexo y su meta no es otra que la inspiración recíproca en la investigación de la verdad y del bien. Y aunque este amor tiene un fundamento en el instinto sexual, los amantes han tenido la fuerza y la sabiduría para sublimarlo en una pasión por el estudio en común. Éste es, también, el verdadero significado del “amor platónico” del que tan imprecisamente se habla.

Pero aquí hallamos su incompatibilidad en lo que respecta a hoy día la concepción del amor: Su concepto del amor está claramente fundado en una atracción de tipo homosexual, aunque esto tenga como atenuante que el amor platónico es en esencia una unión mental. Recordemos, además, que para este filósofo las más altas manifestaciones del amor y del afecto se dan sólo entre hombres. Con esto Platón simplemente expresaba el sentir normal de sus contemporáneos, para quienes la mujer era un mero ser físico, sin cualidades psíquicas que la hicieran dignas del amor del hombre. Por esto mismo en la Grecia de Platón, el matrimonio no podía ser más que una unión orientada a la satisfacción de las necesidades físicas y a la procreación de los hijos. En definitiva, Platón vio en el amor una fuerza irracional y en esa medida un valor que está por debajo de la esfera de la razón. No conoció, por tanto, este filósofo, el verdadero Amor que está más allá de lo irracional y de lo racional.

Hoy día, cuando hablamos de amor platónico nos referimos al amor en la imaginación y en la fantasía que nos proporciona el pensamiento, en el que el amante se funde con la persona amada en lo que las riendas de su imaginación y hasta donde se puedan o se deseen llevar. Por eso nos enfocamos, tras la exposición de las ideas platónicas del amor, hacia lo que hoy día se considera, y por tanto nos basaremos en lo que todos a primera vista pensamos qué es un amor platónico. Hay muchas personas que han vivido y experimentado en este fascinante y creativo mundo que hoy día llamamos el del amor platónico. Estamos en el campo de personas con una gran imaginación que les ayuda a hacer realidad sus deseos en la fantasía y en la creatividad intelectual y emocional. En el terreno de personas que expresan sus sentimientos a través de las artes y en el terreno de personas con una gran introversión en su manera de actuar en la vida.

Son amores que no son impulsivos, la parte instintiva no juega el papel principal. No son físicos sino se caracterizan por ser más emocionales e intelectuales que pasionales. Predomina el aspecto de afecto y sentimiento y predomina también el pensamiento y la imaginación.

El amor se vive no hacia fuera, sino hacia dentro. Más que el amor apasionado, es un amor en el que hay mucha intimidad en el sentido que la persona lo vive dentro de sí mismo.

Las personas con una visión romántica de la vida, que están dentro de la emoción cuando procesan la información, y las personas intelectuales introvertidas que procesan la información a través de la intelectualidad en la observación, son las más susceptibles de tener algún amor platónico. Los intelectuales posiblemente lo expresaran a través de sus escritos y sus reflexiones y los románticos a través de su expresión creativa o artística que les caracteriza.

Como decíamos, los amores platónicos se dan sobre todo en personas que son introvertidas románticas e intelectuales, que en ocasiones se sienten inseguros ante al amor pulsional o físico y que sin embargo tienen una gran riqueza interior y todo un mundo de expresión de sus sentimientos a través de la intelectualidad. Cuando hablamos de la personalidad intelectual nos referimos a un rico mundo de pensamientos. Estas personas también necesitan del amor, ya que se trata de la energía y la fuerza más grande que tiene, en sus emociones, el ser humano y por tanto se prestan a tener amores platónicos.

Los amores platónicos hacen que se idealice a una persona en la fantasía de los pensamientos y con sentimientos de amor hacia ella, de una manera muy creativa. En el pensar y el sentir nadie es testigo, por lo tanto uno puede dar rienda suelta a la imaginación sin límites de realidad ni de posibles discusiones ni censuras.

El amar de una manera platónica por lo general se asocia con una cierta frustración unida a la esperanza de un encuentro con la persona amada en la realidad, a través de la fantasía y en la imaginación.

Se manifiesta también como una necesidad de tener lo ideal y no tener que pasarlo por el filtro de la realidad.

También se manifiesta como una frustración de una realidad no consumada. Por un lado se mantiene la ilusión en la imaginación, pero por otro se clama el hecho de no hacer realidad tales fantasías y tales sueños con la persona amada. Esto hace que la expresión de los sentimientos sea por un lado de tristeza y por otro de esperanza con un gran contenido en la ilusión.

Para una definición más exacta de lo que puede ser un amor platónico apuntaremos a los siguientes aspectos:

·   No tiene matices.

·   No tiene negociación.

·   No tiene detalles sucios.

·   Esta fuera del tiempo: no envejece.

·   No cambia de humor.

·   No da lugar a discusiones.

·   Es limpio, puro y está siempre en suspensión.

A veces se da en el amor romántico porque se tiene la sensación de haber perdido la batalla y puede producirse como una reacción al desamor, del cual hablaremos en un tema aparte en este blog.

Estadísticamente hablando es más propio de hombres que de mujeres. Esto tiene una explicación, la mujer tiene menos bloqueos a la hora de expresar sus sentimientos, por ello es más propio del hombre expresarlos a través de idealizaciones y fantasías que basándose en la realidad.

Como todo amor, el amor platónico es un sentimiento, un sentimiento muy dulce en el que la persona amada está idealizada y forma parte de un sueño. A este sueño o a esta ilusión se le da la forma que la imaginación, acompañada de la emoción resuelve darle día a día. Muchas veces parece una pena que ese sueño se convierta en realidad, ya que las realidades y la vida cotidiana “desilusionan” como todos sabemos. Por tanto siempre existe una tendencia a no querer hacerlo realidad por miedo a que no encaje luego en la realidad imaginativa que resalta el hecho de que uno puede darle la forma y el fondo que desee.

El amor platónico crea una ilusión en un mundo que tiende a la desilusión y al desamor, y es inspiración de poetas y artistas a lo largo de todos los tiempos. Además dar rienda suelta a la imaginación y potencia la creatividad en la expresión, tanto en las artes como en la literatura y en concreto en la poesía.

Se potencia la creatividad de imágenes, escenas y sentimientos nobles.

Cuando se trata de amar es bonito que exista el amor platónico para saber bien qué se desea en el amor y puede ser muy bueno para luego poder amar de verdad, ya habiéndose conocido uno mismo en la fantasía y en el deseo. En esta fantasía se revuelven los pensamientos unidos a la emoción del amor, y por tanto consideramos que es un buen camino de conocimiento de uno mismo en este plano.

En un medio social que tiende a la información de sucesos negativos del mundo, tener una ilusión por el amor tranquiliza y relaja la mente y el espíritu de las personas. Además estamos en el camino de la visualización para luego poder hacer realidad los sueños.


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